| PREVENCION
Y MANEJO DEL ASMA INDUCIDO POR EJERCICIO.
Autor:
Fowler C
Publicado
en: Nurse Pract. 2001;26:25-35
Resumen:
El Asma Inducido por Ejercicio (AIE) se caracteriza la obstrucción
transitoria del flujo aéreo que resulta en una disminución de
la función pulmonar luego del ejercicio vigoroso. En este trabajo
se realizó una revisión de los aspectos fisiopatológicos, diagnósticos,
evaluativos y terapéuticos de los protocolos de AIE.
En
la atención de pacientes ambulatorios el AIE es un problema frecuente.
El Asma en sí mismo ha aumentado recientemente, particularmente
en áreas empobrecidas y con grandes poblaciones como los afro-americanos
y los hispano-americanos, donde hay exposición a alérgenos y polución,
pobre acceso a servicios de salud, atención farmacoterápica insuficiente
y factores psicosociales que aumentan el estrés del individuo.
La
disminución de la función pulmonar asociada al AIE se define objetivamente
como una disminución >10% del VEF1 luego de 5-8 minutos de ejercicio
a niveles de 85% o más del consumo total de O2. Los hallazgos
de laboratorio confirman la observación clínica que el VEF1 alcanza
su nivel más bajo aproximadamente a los 10 minutos de ejercicio
y se normaliza gradualmente en la siguiente hora. El paciente
presenta tos, disnea o dolor torácico.
El
mecanismo preciso del AIE es desconocido. Se cree que las vías
aéreas superiores no logran calentar y humidificar el volumen
de aire aumentado que se requiere durante el ejercicio vigoroso
y que esto desencadena un aumento de la osmolaridad del fluido
de las paredes de la vía aérea baja. Esta hiperosmolaridad estimula
el movimiento de líquido desde el epitelio hacia la luz de la
vía aérea en el intento por restablecer el volumen y osmolaridad
del liquido de la vía aérea. Esto resultaría en el broncoespasmo
en los sujetos susceptibles.
La
musculatura lisa se contrae, se disparan los receptores del epitelio
y los mastocitos producen degranulación, resultando en la descarga
de mediadores de broncoconstricción como los leucotrienos, prostaglandinas,
etc.
Un
test de ejercicio, el test de carrera libre, la broncoestimulación
química, la hiperventilación voluntaria y la inhalación de manitol
son aulgunas de las pruebas diagnósticas usadas para confirmar
el AIE.
Deportes
como ciclismo, patinaje sobre hielo, futbol y carrera de fondo
pueden disparar el AIE, mientras que los deportes que alternan
períodos de actividad y de descanso, como water-polo, tenis o
futbol americano, son menos predisponentes a provocar los ataques.
Se
debe educar a los pacientes en el cuidado durante el ejercicio,
observando mantener la humedad y temperatura del aire, evitando
la pérdida de agua de las vías aéreas. Estimular al paciente para
que realice una ventilación nasal durante el ejercicio o llevar
cubiertas la nariz y la boca con una prenda puede alargar el período
de actividad sin síntomas.
El
tratamiento busca la disminución de los síntomas. Se utilizan
una variedad de beta 2-agonistas para la profilaxis o la exacerbación
de síntomas.
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